Según pasan los años, las prioridades varían, los gustos se convierten en intemporales y las necesidades de adaptar nuestra vivienda a nosotros son cada vez mayores.

Tener un espacio que defina nuestra personalidad y carácter es primordial para sentirnos cómodos, para convertir cualquier espacio en nuestro hogar. Pero también hay que tener en cuenta que no todos los muebles y elementos decorativos son aptos para todo tipo de vivienda.

Nuestros interioristas siempre aconsejan, en la medida de lo posible, adaptar tu gusto a la capacidad real de tu vivienda.

Cuida la proporción de los cuadros
Parece una obviedad, pero las proporciones son un detalle de las que nos olvidamos fácilmente. Paredes grandes, cuadros grandes, paredes pequeñas, cuadros pequeños.
Al igual que el tamaño, cuida a la altura a la que los cuelgas. Lo óptimo es colocarlos a la altura de la vista. Si eres de los que huye de convencionalismos, colócalos directamente sobre el suelo, pero nunca a altura excesiva porque desfavorece notablemente a la percepción visual del espacio.

Cortinas siempre a medida
En viviendas de dimensiones normales debemos huir de costumbres palaciegas. Las cortinas deben caer al ras del suelo, no excederse, excepto si son ventanas y eliges que caigan a la altura de la misma, en cualquier caso, el dogma principal es que nunca sean excesivas.
Si eres una persona de gusto barroco, del tu toque de personalidad con unos bonitos alzapaños, te encantará el resultado.

Impera la calidad sobre la cantidad
Para aquellos a los que les gusta el mármol y los dorados, por supuesto, menos es más. Pero también ten en cuenta que las malas imitaciones restan elegancia en lugar de aportarla. Una buena pieza de mármol o bronce, siempre aporta un toque de distinción, si es tu estilo, pero en ningún caso te recomendamos colocar ni excesivas piezas, ni piezas cuya apariencia sea falsa.

La luz es tu amiga, recíbela con los brazos abiertos
Siempre hablamos de la importancia de la luz, sobre todo natural. Ponerle obstáculos en las ventanas es un gran error que no debes cometer.
Despeja las ventanas todo lo que puedas. Utiliza cortinas tenues vaporosas, y nunca pongas un muebles, ni un sofá, que impida que entre la mayor cantidad de luz posible.

Fuera los obstáculos
Si te desplazas desde la puerta del salón hasta el punto más lejano de la misma y no paras de encontrarte obstáculos, es obvio que en tu salón sobran elementos. Intenta reducirlos hasta que desplazarte por el mismo no suponga una carrera de obstáculos.

Cuida la tonalidad de madera que eliges
Debido a que impera el estilo nórdico, y con éste, el tono claro de madera es el color más habitual en la decoración de salón actualmente. Abre tu mente, aporta tu granito de arena, y elige la tonalidad que realmente te gusta, aunque en este momento no sea la que sigue las tendencias.
Porque las tendencias, son eso, modas que vienen y van, y tu seguirás en el salón de tu casa acabando una dura jornada, debes sentirte en tu hogar, y no en un catálogo de revista.

La televisión nunca debe ser la protagonista del salón
Por su tamaño y color, suele convertirse en el elemento decorativo por antonomasia de los salones. Es realmente un defecto en el que solemos caer todos.
Para aquellos privilegiados que tienen una salita para ver la televisión, ésta si puede ser el centro de la misma. Pero todos aquellos que tenemos un salón-comedor debemos intentar que la televisión pase lo más desapercibida posible.

Di no a las imitaciones
En catalogo te parecerán igual que el original, cuando el mueble llegue a casa, será realmente decepcionante y tendrás que convivir con éste algunos años.
Si quieres algún mueble icónico, al igual que con un bolso o reloj, te recomendamos ahorrar y que adquieras el original, cada momento que lo veas te hará sentir orgulloso del esfuerzo y el valor que tiene la pieza para ti.

Los libros son cultura, no elemento decorativo
A pesar de que los veas en casas de famosos y en restaurantes famosos, los libros dicen mucho de ti, y no deberías usarlo “porque queden monos”.
Los libros que tengas colocados dirán mucho de ti. Tener libros expuestos que no has leído, no habla muy bien de ti, a pesar de que lo veas en todos los sitios. La gente suele curiosear y preguntar si algo les llama la atención, no pongas nada sobre lo cual no quieras ser preguntado.

Las fundas de sofá, las mayores enemigas de los interioristas
A no ser que el sofá esté en muy mal estado o que la tapicería original sea realmente terrible, es mejor evitar colocar funda al sofá.
Es mejor tener un sofá con carácter, desgastado del uso normal, los años no pasan en valde para nada ni nadie, que ver un sofá cubierto.

No te esfuerces por combinar todo
La necesidad, o la moda, de tener “todo a juego” es algo que ya quedó atrás. Nunca caigas en el error de volver a esta mala costumbre.