En Annantis Project tenemos la suerte de contar con clientes que valoran el trabajo bien hecho. Por ello, en algunos de los casos, tras presentar nuestro presupuesto e infografías, en el posible caso de que no tenga el presupuesto suficiente para reforma, creamos al cliente una importante duda que le hace analizar la situación para tomar la decisión más correcta.

Tras ver el trabajo realizado por el arquitecto encargado de su proyecto, quizás el presupuesto excede al que tenía pensado. Al ver la profesionalidad y formalidad con la que se ha tratado el mismo, algunos flexibilizan el presupuesto suficiente para reforma que tenían porque consideran que el trabajo realizado y la seguridad de trabajar con un equipo de profesionales lo vale.

Pero también tenemos otro perfil de cliente que no tiene el presupuesto suficiente para reforma, sin embargo, está tan encantados con el trabajo realizado para el diseño de su reforma, hasta el momento, que se plantean un nuevo camino: no realizar la obra integral de inmediato, posponiendo algunas partidas para un futuro a medio/largo plazo.
Esta segunda vía la han tomado varios de los clientes que han decidido apostar por Annantis Project, debido a que por ambas partes, empresa-cliente, ha quedado descartada inminentemente la posibilidad de reducir el importe del presupuesto a base de utilizar materia prima de peor calidad.

En estos casos, repasamos con el cliente partida por partida, viendo la prioridad-necesidad de cada una de ellas, además de ver la repercusión de ésta sobre el resultado final y sobre la posibilidad de hacer las restantes pasado un periodo de tiempo.

Las partidas que recomendamos hacer en estos casos, además de ser aquellas que más efecto estético tienen, y práctico, tienen en la vivienda, también son aquellas que en un futuro, cuando se realicen aquellas que en este momento dejaremos sin hacer, entorpezcan lo menos posible a los residentes de la vivienda (por si en dicho momento no tienen posibilidad, o no quieren, trasladarse de su residencia), además de que no retrasen todo lo avanzado en lo que respecta a la reforma que haremos en la actualidad.

Las partidas funcionales, instalaciones, recomendamos hacerlas en esta primera fase. A pesar de que no son agradecidas, ya que su resultado no es visual, de nada vale realizar otras partidas como eliminación de gotelé-pintar, o cambiar el suelo, si en un futuro hay que realizar rozas para un cambio de la instalación eléctrica o levantar el suelo para el cambio de fontanería.

De vital importancia también es la redistribución del espacio. Esta fase, que no es imprescindible en todas las reformas integrales, en las que sí se lleve a cabo, debe realizarse en esta primera fase, ya que además del gran cambio funcional y estético que esto supone, también influye en partidas de paredes y suelos, ya que la fase de demolición, y posteriormente posible edificación, es decir, construcción de nuevos muros, las repercute de manera directa.

Con lo que anterior respecta, si se pretende colocar falsos techos, ya sea por apariencia o por utilizar el espacio “ganado” para instalaciones (como pueda ser la del aire acondicionado) o por colocar luminarias (obteniendo una iluminación artificial óptima que complemente a la natural) también debería ejecutarse en esta primera fase. 

De igual modo, cambiar las ventanas, además de un fin estético, tienen uno práctico, la mejora del aislamiento térmico de la vivienda. Esta partida conlleva instalación que influye en las paredes, por lo que también recomendamos hacerlo en esta primera fase.

Acabamos esta primera fase de mayor prioridad con otro elemento indispensable, ya que también conlleva instalación, y es el cambio de puertas, acabando así con esta partida totalmente renovada la base de la vivienda.

Si hecho todo ello el presupuesto de nuestro cliente sigue siendo holgado, pasaríamos al cuarto de baño, y baño secundario o aseo en caso de haberlos. Las estancias en las que más se percibe la ejecución de una reforma integral es en éstas y la cocina. Ya que, al contrario que las demás estancias, éstas tienen alicatados en sus paredes, y el mobiliario podría considerarse parte de la reforma integral.

No obstante, si para la segunda parte de la reforma el cliente tiene pensado permanecer en su vivienda, reformar únicamente estas estancias no impide que puedan seguir residiendo en su vivienda, pudiendo existir una conciliación en esta fase de residencia-reformas.

Aquí terminan algunos detalles sobre las diferentes partidas de una reforma integral, y la relevancia de las mismas sobre el resultado final, pudiendo así ajustarnos al presupuesto suficiente para reforma de nuestro cliente y obtener un resultado fabuloso.